Buenos días.
Estamos en campaña electoral. Por si algún despistado no se ha enterado.
Además, es campaña electoral para autonómicas y municipales, aunque en la mayoría de casos, no lo parezca.
De niño solían gustarme las campañas electorales. Mucho, en realidad. Montones de correo que ver, chapas y pegatinas de colores, el ocasional concierto de la Orquesta Mondragón en los Viveros. Si eras lo suficientemente laborioso en tu recogida durante los mítines luego podías empapelar la farola de debajo de casa con "votapsoes" llenos de manitas con rosas, o lo que quiera que votaran tus padres.
Es en esa época cuando te cuentan aquello de que somos una democracia, bueno, y hay un rey, pero nadie le hace caso, salvo cuando va a veranear a Mallorca, que entonces todo el mundo le hace fotos y comenta que es muy "campechano". Es una buena época, te enseñan que cualquiera puede llegar a ser presidente del gobierno, que es un derecho de todo español. Que cualquiera puede hacer su propio partido político, presentarse a las elecciones, y ser elegido para ir al parlamento a hacer leyes que hagan de el país un lugar mucho mejor. Dicho así, casi dan ganas de hacerse diputado.
Luego te vas haciendo mayor y vas viendo las diferentes elecciones que van pasando. Ves que la mayoría de votos van, o a socialistas o a populares, y eso te parece hasta bien, porque habitualmente tus padres votan a unos o a otros, así que miras un poco con desdén a todos esos partidos pequeños que parece que no pintan demasiado.
Entonces un día te miras al espejo, en tu propia casa si has tenido suerte, y mientras te afeitas con la maquina eléctrica, sacas al gato del lavabo (que te mira fascinado) y le echas una breve mirada de preocupación a tu barriga, que parece estar cogiendo personalidad propia, entonces, recuerdas que hace unos días que empezó de nuevo, campaña electoral.
Y la sensación ya no es la misma.
Y es que te planteas fríamente que vas a hacer este año, y por primera vez en bastantes, descubres que estás sin opciones. Esta crisis nos ha demostrado a todos, muchas veces, de que lado está cada uno, y claramente, los políticos están de aquel lado que les permita mantener su tren de vida. Deberían ser servidores públicos, dedicados al cien por cien a mejorar la vida del resto del país. En lugar de eso, lo que tenemos es una élite social, un grupo de privilegiados cuyo único mérito es poner su nombre en una lista de papel, cuya única función es acudir ocasionalmente al congreso-senado-cortes para votar en una máquina aquello que sus superiores les han ordenado.
¿Os acordáis de aquello de que cualquiera puede llegar a ser presidente?. Bueno, de niños se les olvida decirnos que eso es solo posible si estás dispuesto a ser, o bien socialista, o bien popular. Te hablan del bipartidismo de repúblicas anteriores, con la alternancia en el poder, y de lo malo que fue, pero a nadie se le ocurre comentarte que es exactamente lo mismo que ocurre ahora. Irónicamente, con la actual ley electoral, la única manera de conseguir una representación considerable en unas elecciones generales sin ser del PSOE o del PP es hacer algo que, teóricamente, no tiene ningún sentido, que es presentar un programa que solo afecte a una región concreta, a unas elecciones generales.De ese modo, como hacen los partidos nacionalistas, concentras tus votos en una región concreta, y logras mas escaños que gente con muchos mas votos que tú, pero que los tiene esparcidos por el resto del país. ¿Ley electoral absurda y sin sentido?, por supuesto, pero los únicos que la pueden cambiar son los principales beneficiados por ella, de modo que así es, y así se quedará.
De niño te crean el concepto de que los políticos son gente seria y responsable.
De mayor les ves insultarse en el congreso como colegiales mal educados.
De niño te hablan de la separación entre poder ejecutivo y judicial.
De mayor ves a los jueces retorcer la ley bajo sus propios criterios ideológicos y religiosos.
De niño piensas que a la gente que comete delitos, se la detiene, y se la mete en la carcel.
De mayor ves a aquellos que han de arreglar los problemas de tu país son, en realidad, la principal fuente de los mismos.
De niño te dicen que los jóvenes sois el futuro.
De mayor, cuando preguntas que donde está ese futuro te llaman "antisistema".
No se a quien votaré este año. No pretendía votar, pero no dejo de leer por todos lados que los votos nulos o en blanco no sirven para nada. Y es que siempre he tenido en mente un concepto planteado en su día por Platón, que me ha acompañado desde mis años de instituto, y es que aquellos que estén mas ansiosos por gobernar, son siempre los menos indicados, y deberían ser apartados del gobierno con la mayor presteza.
O como dijo el otro día La Roca: "Si necesitas ir diciéndole a todo el mundo, lo fantásticamente genial que eres, entonces, positivamente, absolutamente, definitivamente, completamente, NO lo eres".