Hola, soy Coco y os voy a explicar la diferencia entre "Derecho" y "Obligación".
Hoy voy a ser breve, que vengo del Ikea y estoy muerto.
Hoy voy a ser breve, que vengo del Ikea y estoy muerto.
Poco mas que añadir al título.

Aunque en realidad debería decir "Crítica: Inglorious Basterds", pero bueno.
Tarantino regresa a la gran pantalla con su versión particular de la segunda guerra mundial, dos horas largas de película en la que entreteje dos historias distintas con un único personaje común, irónicamente, el villano del film y sin duda uno de los mejores personajes que ha creado. Aunque vayamos por partes.
Inglorious Basterds transcurre en la Francia ocupada durante la guerra, entre el 41 y el 44, en la que un pelotón de soldados judíos de dudosa reputación y aún mas dudosos métodos se infiltra tras las lineas enemigas para emplear tácticas de terror entre los soldados alemanes. Capitaneados por un Bradd Pitt soberbio que parece extremadamente cómodo en papeles cómicos de este tipo, se convertirán en la mayor pesadilla de un Hitler bastante neurótico. Hasta aquí la premisa. La segunda linea argumental ya la veréis cuando vayáis al cine.
La película tiene ese inconfundible toque de Tarantino, desde que empieza hasta que acaba. Es extremadamente violenta, y lo mas explícita posible, y dicha violencia es siempre ejecutada como de costumbre con toda la hilaridad y despreocupación posible, obteniendo un resultado similar a Pulp Fiction, en que ves a alguien acribillado a balazos y tarde o temprano te acaba saliendo una pequeña sonrisa. Por supuesto, la violencia es solo un añadido a lo que realmente convierte las películas en "tarantinianas" o "tarantinescas", como mas os guste. También hacen regreso triunfal los dialogos largos, largos, larguísimos, y por supuesto tensos, tensísimos. Esta vez la mayoría del mérito en los diálogos se lo debemos al personaje del comandante Landa, un militar nazi con una ocupación muy particular y que está virtuosamente interpretado por Christoph Waltz, un veterano actor germano virtualmente desconocido a este lado de los pirineos.
Mención aparte merece el tema del idioma. Nosotros fuímos a verla en versión original, cosa de la que estaré eternamente agradecido, y no me acabo de imaginar como será la versión en español, aunque imagino que perderá bastantes puntos, y me explico. La película entera está principalmente en tres idiomas, siempre subtitulados, a saber ingles, frances y aleman, con toquecillos de italiano aquí y allá. Y el quid de la cuestión es que los mismos personajes cambian, por motivos argumentales, de idioma al vuelo varias veces, con mayor o menor fluidez, y sus acentos en dichos idiomas resultan muy importantes para la trama. No se como habrán manejado esto en el doblaje al castellano, pero si los antecedentes son para ser tenidos en cuenta... yo os recomendaría ir directos a donde la hagan en versión original. Ya os vais a pasar dos tercios de la pelicula leyendo subtítulos, que no os duela pasar el otro tercio también =).
Resumiendo, que me alargo demasiado. Una buena película, siempre que la violencia en el cine no nos resulte molesta. Humor muy negro y diálogos geniales, como no podíamos esperar menos de Tarantino, un reparto muy bien elegido, con Brad Pitt en papel cómico y mr Waltz comiéndose a todos los demas. Una buena película, si os atreveis a verla con su doblaje original.
Hola!
Anoche tuvimos la suerte de ir a ver la sesión golfa del estreno de Distrito 9. Digo la suerte por varias razones: fué bastante mas barata que de costumbre (no recuerdo la última vez que pagué 4 euros por ir al cine), no había niños en la audiencia (calma zen en el cine...) y sobre todo, resultó ser una película soberbia, muy por encima de las espectativas que había puesto en ella.
Intentaré no explicar el argumento, sino la premisa. La película, narrada en parte como si fuera un documental, transcurre veintitantos años despues de que una enorme nave nodriza extraterrestre aparcara encima de Johanesburgo, Sud Africa, cargando con alrededor de un millón de alienígenas enfermos y desnutridos. Para cuando la película arranca, los aliens, llamados "bichos" como en tantas otras películas (en ingles los llaman gambas) viven en un ghetto de chabolas vallado y controlado por multinacionales.
Partiendo de esta base, realmente original en muchos aspectos, el director teje una historia de intolerancia, choque cultural, opresión, repetición de los errores del pasado, y de como unos pocos a veces logran mantener la cabeza fría y hacer lo que es correcto. El resultado es una película de hora y tres cuartos que no pierde el ritmo en ningún momento, pese a tener un personaje principal al que no abandona a sol ni a sombra que resulta ser un completo indeseable, con el que resulta completamente imposible identificarse (salvo que eches de menos la alemania nazi, claro). Desde el principio, en plan documental de la BBC, durante el continuo crescendo de tensión y violencia, hasta llegar al apoteósico final de acción frenética y espectacular, Distrito 9 es un espectáculo visual y argumental dificil de igualar.
No solo esto, sino que además los artífices del film se permiten dejar multitud de cabos sueltos al final, muchas preguntas sin responder que podrían permitir una segunda parte fácilmente, si quisieran hacerla, pese a que la película aguanta perfectamente por sí misma.
En resumen. Distrito 9 ha sido una de las mejores películas que he visto este año sin duda, de visionado obligatorio para todo el que le guste el cine de acción, extraterrestres o efectos especiales, que acompaña con un argumento que no dejará indiferente a nadie.

Cine veraniego!!!!
La verdad es que hacía muchísimo tiempo que no me metía una buena sesión palomitera entre pecho y espalda. Y es que en ocasiones, viene bien una película de las de dejar buena parte del cerebro en la puerta, y disfrutar de unos cuantos tiros y explosiones simplemente por disfrutar y punto.
El jueves pasado me dejé arrastrar por Mabe a la sesión vespertina de G.I.Joe, la nueva adaptación de la serie de dibujos que todos vimos en Tele 5, creo recordar, cuando las privadas aparecieron en España. En el profundo fondo de mi corazón, me esperaba algo horripilante, sin sentido, sin coherencia argumental, blah blah blah. Que ahora miro hacia detrás, y lo cierto es que igual me estoy acostumbrando demasiado al cine mas "densito".
En cualquier caso, me alegro de haberme dejado arrastrar, por un lado porque el aire acondicionado fué un buen cambio con respecto a los mil grados del medio día tarraconense, y por otro porque la película no solo fué soportable, sino que en muchos aspectos entretenida. Y es que aunque Stephen Sommers nunca fué capaz de convertir a Brendan Fraser en Harrison Ford, creó una manera propia de mezclar acción con humor que en G.I.Joe está por todos lados.
El reparto es un poco de esperar para una película de este estilo. Tenemos al actor veterano para que añada un cierto toque de veteranía (Dennis Quaid), al humorista metido a gimnasio para añadir el toque humorístico (Marlon Wyans, de las incontables Scary Movies), alguno que otro actor de series de éxito (Mr Eko!!!) y algún que otro cameo (Brendan Fraser 4 the win!!), dejando la mayoría de papeles principales para jóvenes bastante desconocidos en un intento de que el actor no eclipse al personaje, como pasó con Bradd Pitt en Troya, por ejemplo.
No hay mucho que pueda decir sobre el argumento. Como bien se ve en el título en inglés, es un inicio de franquicia, como hizo recientemente Star Trek, en el que nos presentan a todos los personajes por primera vez, y utilizando a la nanotecnología como método ala deus ex machina, presentan a la correspondiente amenaza mundial que los buenos deben derrotar mediante ajustados trajes neumáticos, frases ocurrentes y el habitual coraje del heroe profesional americano.
Con este planteamiento, se nos ofrece una constante sucesión de escenas de acción, a cual mas inverosimil, que a juzgar por las reacciones del público infantil, son "guaaaaaays!". A mí, personalmente, las de persecuciones urbanas a base de "servotraje vs furgoneta lanzamisiles" me parecieron las mejores, con las de navecitas submarinas en el otro extremo del espectro, pero supongo que es cuestión de gustos.
Resumiendo. Película veraniega sin pretensiones al oscar a mejor guión, pero que sin duda encantará a los mas pequeños y puede que a un porcentaje de los no tan pequeños, siempre que no esperen de ella mas que un buen entretenimiento de hora y pico. Enemigos de los efectos "over the top" abstenerse.

Nos dias.
Microsoft está en proceso de lanzar su Zune HD, su segundo intento (y parece que esta vez tirando a serio) de sacar un reproductor de MP3.
Como bien dicen los chicos de Xataka, es probable que llegue un poquito tarde, y que al no ser además de reproductor multimedia, teléfono, el nuevo Zune puede haber perdido el tren, aunque sea por muy poco.
Es muy probable que lo que voy a decir sea una locura, y que demuestre mi total desconocimiento de las leyes de mercado. Pero creo que este sería el momento para Microsoft para romper el mercado. Si a un aparato tan bonito como el que han sacado, lo hicieran teléfono tambien, y en vez de casarse e irse a la cama con una operadora en cada país como ha hecho Apple, lo sacaran libre a un precio ligeramente superior, como si el teléfono fuera simplemente "una función mas"... imaginad. Al fin de al cabo la electrónica de un teléfono 3G a día de hoy no debe ser particularmente cara. O incluso, voy a decir una locura, al cuerno con el 3G, vivamos del Wi-Fi, que para eso está, y hagámos una versión barata solo con GSM. Un teléfono con la interfaz del Zune HD y todas sus funciones, que además sirva para llamar y mandar mensajes. Prácticamente al mismo precio del reproductor, y libre. Imaginad la bofetada a Apple, con su "quieres un iphone... paga el doble que por un ipod", o a telefónica con su "quieres un iphone, ven que te sangro".
Vale, es una locura, no tiene sentido en el mundo en que vivimos blah blah blah.
Pero oye, uno tiene derecho a soñar.
Hola a todos.
Este verano está pasando a toda velocidad. Cuando digo que es un verano en blanco no me refiero realmente a que no esté haciendo nada, sino mas bien a que no estoy haciendo casi nada de lo que suelo hacer en verano. Lo habitual es que trabaje todo el verano menos un par de semanas como mucho, me agarre a algún viaje de última hora y me pierda por algún sitio.
Bien, este verano no han ocurrido ninguna de las dos cosas.
Eso no quiere decir que este sea un verano malo, ni mucho menos, en muchos aspectos está siendo uno de los veranos mas extraños, satisfactorios y agradables que he tenido nunca. Pero por otro, está siendo extraño. Es el primer verano en 10 años en el que no trabajo, y siento una pequeña punzada de inquietud y, extrañamente, de culpabilidad.
Mmmh. Maldición. Supongo que admitirlo es el primer paso. Y supongo que va siendo hora de hacer el currículum, hacerme foto de carnet, afeitarme, y empezar a buscar trabajo.
Business world, here we go.